Alicia fue entrevistada hace muy poco por la cadena Eurosport, y este ha sido el resultado:
Eurosport - vie 27 mar 11:54:00 2009
Alicia Casillas estudia y entrena en EEUU, ya que su afición por la natación le impide hacer lo que más le gusta en España. Alicia vive y estudia en Miami, donde practica este deporte y donde se prepara para futuras metas. Conoce, a través de este reportaje, a la nadadora extremeña.
Alicia Casillas nació en Mérida, Badajoz, hace 21 años. Allí comenzó a practicar su deporte favorito y a lograr toda clase de récords y títulos. Con 14 años, su tierra se le quedó pequeña: si quería seguir creciendo como nadadora, había que trasladarse a Madrid. En la residencia Joaquín Blume, tendría la oportunidad de entrenarse con el combinado nacional.
Y el cambio fue mejor: “Mis marcas mejoraron allí un montón, gané el Campeonato de España fui a los Europeos. La experiencia en la Blume fue dura. Como en todos los centros de alto rendimiento te exigen muchísimo. Hay profesionales que ganan mucho dinero en otros deportes, como el atletismo, aunque éste no es el caso de la natación. Aproveché para estudiar la E.S.O. y el bachillerato, pero la universidad es otro tema porque no te ayudan. No te apoyan”.
EEUU, la alternativa perfecta
Cada vez le costaba más compaginar los estudios de Psicología con el deporte de alto rendimiento. Los profesores de la universidad veían la natación como un “simple hobby” y la situación se hizo incómoda. Era el momento de buscar alternativas.
Y en Internet, encontró lo que buscaba: “Había oído cosas sobre las universidades de EE.UU y me metí en Internet y vi una empresa que ayudaba a los deportistas a encontrar becas para ir a EE.UU así que me puse en contacto con ellos, con AMG Sports. Fue de casualidad, lo hablamos y me empezó a gustar la idea. Así que, le dije a mi entrenador que me iba. Era un poco locura porque no sabía inglés, pero no me arrepiento de nada. Es una experiencia muy bonita”.
Para Alicia, desde ese momento, fue todo muy rápido. Se preparó los exámenes, contactó con las universidades y en enero de 2007 comenzaba su aventura estadounidense. Aterrizó en la universidad de Kansas, pero el frío clima le superaba, por lo que decidió mudarse a Miami.
Un vertiginoso ritmo de vida
Allí se acopló pronto y bien tanto al clima como al vertiginoso ritmo de vida. “Empiezo el día a las cinco de la mañana en el agua. A las ocho me voy a clase hasta las 12 más o menos y a las 2, otra vez al agua. Cuando termino me toca una hora de gimnasio y, después de todo eso, a estudiar,”señala.
Es evidente que no lleva la vida de una chica de su edad. La mayoría de sus amigos optan por vivir en el campus de la universidad. Allí todo está cerca. Tienen restaurante, instalaciones deportivas, clases, ocio, amigos, cafeterías, pero Alicia prefiere vivir fuera para desconectar.
Para los estadounidenses esta época es la mejor de su vida y lo viven con mucha intensidad: “Es una cultura por y para el deporte de su universidad. Todo el mundo sigue los partidos de baloncesto o fútbol. Si gana su equipo hay grandes celebraciones, incluso se llegan a cancelar las clases. La gente va casi uniformada con la ropa y los colores de la universidad. ¡Es una locura!”.
Afortunada de vivir en EEUU
Al principio, Alicia se sentía como dentro de una película pero muy pronto, pasó a ser una más. En España, cuando nadaba, sus familiares acudían a verle, pero en Estados Unidos también sigue a su equipo la mascota de su universidad, las animadoras y hasta la banda de música. “Hasta el comedero para el perro, las toallas, los vasos, los platos, los cubiertos todo tiene los colores de la universidad. Ir a un evento deportivo aquí es una fiesta. La gente lleva caretas, se disfrazan y todo se entiende como un espectáculo. Hoy por hoy, cada día lo veo mas normal incluso veo bonito lo fanáticos que son con los deportistas porque esto me beneficia. Me siento muy afortunada de estar aquí, poder ver y vivir en una cultura donde el deportista es casi un héroe y lo tratan como tal”, señala.
Phelps, su ídolo
Ella misma también tiene sus héroes y, como no podía ser de otra manera, su ídolo es Michael Phelps, el nadador estadounidense que en los Juegos Olímpicos de Pekín se alzó con ocho oros. Ha tenido la suerte de conocerle en persona y la desdicha de ver su última aparición en la prensa y no precisamente por un logro deportivo.
El nadador inhaló marihuana en una fiesta, fue fotografiado y esas instantáneas han dado la vuelta al mundo. “Un deportista es una persona también y a ese nivel, a ese rendimiento, siente mucha presión pero, en el fondo, es una persona normal. Él está a un nivel que vive por y para la natación. Yo, a mi nivel, no tengo otra cosa, así que imagínate al suyo, es un caos. Cuando se ha tomado ese descanso yo creo que ha querido desconectar. Hay muchas tentaciones tanto para un deportista como para un chico normal. Todo el mundo comete errores y a él le ha costado muchísimo dinero y su dignidad. Es un ídolo para muchos, así que habrá muchos niños pequeños a los que les habrá desilusionado”, indica al respecto.
Alicia asume perfectamente lo que es llevar esa vida. Cada fin de semana, cuando empieza la temporada, compite en un dual meet donde su equipo se mide con el de otra universidad. En febrero tiene la conferencia (ACC) donde luchan once universidades. Es ahí donde los nadadores se clasifican o no, dependiendo de sus tiempos, para la conferencia nacional, la NCAA.
Los estudios, una obligación
Son esos resultados deportivos los que, unidos a sus notas en Psicología, le permiten mantener cada año la beca para seguir en Miami. Si falta a clase o a los entrenamientos tiene más cerca su vuelta a España y así no es cómo quiere regresar a pesar de que echa de menos a su familia.
La nadadora añora a mucha gente, sobre todo a su hermana mayor, Irene, su mejor amiga y con quien comparte cualquier cosa que le sucede en Miami. Habla todos los días con su madre, que pierde pronto los nervios si no sabe de ella. Hay veces en los que Alicia sólo va a casa una vez al año y encima aprovecha para competir. Su especialidad son los 800 y los 1.500 libres, donde la pasada temporada se quedó a un segundo en la milla, siendo finalista de Conferencia el año anterior.
De todo este trabajo y esfuerzo tiene su pequeña recompensa cada semana.”Mis amigos salen de jueves a sábado y yo sólo lo puedo hacer un sábado. Aprovecho para salir de fiesta por la noche, voy a museos. Aquí hay un montón de cosas de arte y me encanta. Siempre estoy yendo a ferias de arte, conciertos de música. Miami es muy grande, hay muchas culturas, es muy diverso. Siempre hay festivales de música, de comida e intento hacer un poco todo”, dice.
Una vida de mucho sacrificio pero también de muchas satisfacciones hasta que logre su reto: terminar la carrera y volver a España a competir y repetir triunfos en los campeonatos nacionales y europeos.
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